Exdecano del Colitur, advierte que están ‘matando’ el turismo en Cusco.
La montaña Vinicunca, conocida también como la Montaña Arco iris o de Montaña de Siete Colores, hasta antes de la pandemia, se había consolidado como una de los grandes atractivos turísticos de Perú al recibir 1 500 visitantes por día. Sin embargo, el desorden y los apetitos económicos de algunas comunidades han ocasionado que los pobladores se peleen por cobrar el ingreso. Cada uno vende sus boletos e impiden que la Municipalidad Distrital de Cusipata (Quispicanchi) administre este espacio. Por este motivo, el fin de semana la comunidad de Chillihuani decidió impedir la entrada a los turistas, pues se niegan a compartir las ganancias económicas con las comunidades de Tintinco y Paucarpata, las que comenzaron a vender su propio boleto de ingreso.
PENOSO. Para el exdecano del Colegio de Licenciados en Turismo, Darwin Santander, la única manera de solucionar este desorden es con la intervención del Estado. “Cada una de estas comunidades se creen dueñas de la montaña y cada una vende su boleto de entrada. El municipio y el gobierno regional deberían intervenir con el apoyo de la fuerzas del orden. Lo mejor sería que este atractivo natural se cierre por un tiempo para evitar un maltrato a los visitantes. Con lo que ocurre en Machupicchu y ahora en Vinincunca, estamos matando al turismo”, señaló Santander
Al no ponerse de acuerdo para administrar el dinero de los boletos de ingreso, las comunidades decidieron cerrar el camino de ingreso y exhortar a los visitantes para que ingresen por la ruta de Pitumarca, la misma que es mucho más lejana para los turistas nacionales y extranjeros que viajan desde la ciudad de Cusco. En promedio, los turistas tardan mas de tres horas en llegar.



