TORONTOY COBRÓ CERCA DE S/ 1.6 MILLONES A CONSETTUR SIN OPERAR LA RUTA HIRAM BINGHAM

Pagos bajo un contrato que nun­ca inició, facturas sustentadas en ingresos ‘históricos’ y una nulidad que hoy abre la puerta a un posible enriquecimiento sin causa. Bajo la alcaldía de Ronald Vera, la empresa Torontoy cobró cerca de S/ 1.6 millones mientras el contrato que lo sustentaba fue declarado nulo. El contrato nunca se ejecutó. La flota nunca operó como se prometió. El títu­lo habilitante hoy es legalmente inexistente. Pero el dinero sí salió.

LAMENTABLE. La documen­tación revisada por este medio, sumada a la propia admisión del asesor legal de Consettur, confir­ma que Inversiones Sumaq Ayllu San Antonio de Torontoy S.A. co­bró aproximadamente S/ 1.6 mi­llones en el marco del fallido cam­bio de operador de la ruta Hiram Bingham, pese a que no prestó el servicio de transporte y a que su contrato de concesión jamás ini­ció fase de ejecución.

La cifra no es una proyección ni una interpretación periodística. Es el monto reconocido por la propia empresa que efectuó el pago.

Nuestro medio tuvo acceso a dos facturas electrónicas emitidas por Torontoy a favor de Conset­tur Machupicchu S.A.C., corres­pondientes a los meses de oc­tubre y noviembre de 2025. Sin embargo, no ambas fueron paga­das. Así lo confirmó César Mos­queira, asesor legal de Consettur, en entrevista con este medio:

“Nosotros hemos recibido dos fac­turas de parte de Torontoy, una por el mes de octubre y otra por la producción del mes de noviem­bre. De ellas, es preciso informar que se ha pagado una por la suma aproximada de un millón seiscien­tos o setecientos mil soles”.

Redondeada con criterio conser­vador, la cifra confirmada ascien­de a cerca de S/ 1.6 millones efec­tivamente cobrados. Este punto es clave: no se trata solo de fac­turación, sino de un pago real, ya efectuado, por un servicio que no se encontraba en ejecución.

¿Por qué se pagó si Torontoy no operaba? La respuesta no está en el contrato con la Municipali­dad Provincial de Urubamba — hoy declarado nulo—, sino en un acuerdo marco privado, suscrito el 25 de septiembre de 2025 en­tre Torontoy y Consettur, en el contexto de la intervención de la Presidencia del Consejo de Minis­tros (PCM) para evitar la parali­zación del servicio turístico.

Ese documento estableció un es­quema excepcional mientras se implementaba el llamado ‘plan de contingencia’. En ese marco, Con­settur aceptó ceder a Torontoy la producción equivalente a nueve buses, aun cuando esos buses no se encontraban operando efecti­vamente.

“En el convenio se indicó que, en tanto se implementaba el plan de contingencia, nosotros seguía­mos en operación incorporan­do paulatinamente los buses de Torontoy y otorgándole a ellos la producción de nueve buses. Es por eso que se ha cumplido con ese pago”, explica Mosqueira.

Lo más grave del esquema no es solo que se haya pagado sin ope­ración, sino cómo se calculó el monto.

El propio asesor legal de Conse­ttur lo admite sin rodeos: “Estos pagos no se calcularon sobre una producción real, sino en base a los ingresos históricos del año 2024”.

Es decir, Torontoy cobró como si ya estuviera operando, utilizan­do como referencia los ingresos pasados de Consettur, cuando en la práctica no tenía flota operati­va completa, no había iniciado la ejecución contractual y dependía exclusivamente de un título habi­litante que hoy ha sido anulado.

EL CONTRATO NULO Y EL TÍ­TULO QUE SE CAYÓ. El 30 de diciembre de 2025, la Municipa­lidad Provincial de Urubamba emitió la resolución que declara la nulidad del contrato de conce­sión otorgado a Torontoy, al acre­ditarse que la empresa presentó información inexacta sobre la disponibilidad de su flota vehicu­lar, un requisito esencial para la adjudicación de la buena pro.

La resolución no deja margen a dudas: El contrato es nulo, la información inexacta fue deter­minante para la adjudicación, se dispone el deslinde de responsa­bilidades administrativas, civiles y penales.

En términos jurídicos, ello im­plica que el título habilitante que sustentaba la posición de Toron­toy dejó de existir.

La consecuencia legal es inevi­table, y nuevamente es el propio abogado de Consettur quien la pone sobre la mesa: “Al declarar­se la nulidad, el título habilitante nunca existió y ese era justamen­te el aporte de Torontoy en el acuerdo. Al haber desaparecido, podría darse el caso de un enri­quecimiento sin causa”.

La frase no es menor. Significa que Torontoy habría recibido di­nero sin que subsista la causa le­gal que lo justificaba, abriendo la puerta a eventuales acciones de recuperación del monto pagado, procesos arbitrales, investiga­ciones por responsabilidad eco­nómica, un acuerdo privado que torció un servicio público.

Mientras la municipalidad de Urubamba recibía pedidos reite­rados de suspensión de plazo por parte de Torontoy —hasta cinco solicitudes— y el alcalde atribuía los retrasos a supuestos entorpe­cimientos, el acuerdo privado ya garantizaba ingresos a favor de la empresa adjudicataria.

Todo ello ocurrió sin operación efectiva, sin flota completa y sin contrato vigente. El resultado es un escenario que hoy concentra el escándalo con cerca de S/ 1.6 millones ya cobrados, un contra­to declarado nulo, un acuerdo privado que produjo efectos eco­nómicos reales.

¿DÓNDE ESTÁ EL DINERO? La pregunta central sigue sin res­puesta. Este medio intentó co­municarse con Daniel Quispe, gerente de Inversiones Sumaq Ayllu San Antonio de Torontoy S.A., para consultarle si el dinero cobrado fue distribuido entre sus asociados, cuál fue el destino final de los fondos, y si consideran le­gítimo haber cobrado sin operar la ruta.

Quispe respondió brevemente que se encontraba en ruta y que no podía brindar declaraciones en ese momento. Entretanto, el dato ya no admite discusión: To­rontoy sí cobró. El contrato nun­ca operó y el dinero, hoy, no tiene una explicación pública clara. La pregunta queda planteada, con cifras y documentos sobre la mesa.