BUSES VIEJOS Y CHOFERES INEPTOS EN SAN ANTONIO DE TORONTOY

La municipalidad de Urubamba no tendría dinero para pagar los 19 millones del contrato firmado.

En el programa dominical de in­vestigación, ‘Tendencia Semanal‘, se vio aún más de cerca el caso de la contratación entre ‘gallos y media noche’ de San Antonio de Torontoy para que opere la co­diciada ruta Hiram Bingham, que cubre el transporte de turistas desde Machupicchu Pueblo hasta las puertas del santuario histó­rico, descubriéndose más fallas, faltas y hasta delitos en cuanto al plan ‘de contingencia’ establecido por la municipalidad de Urubam­ba, el cual estuvo mal elaborado desde un principio.

SIN DINERO. El abogado Franz Chevarría, decano del Colegio de Abogados del Cusco, mencio­nó en ‘Tendencia Semanal’ que el Organismo Supervisor de las Contrataciones del Estado en­contró más de 10 observaciones graves en medio del contrato que le otorgó la buena pro a Inversio­nes San Antonio de Torontoy la ruta Hiram Bingham, refiriendo que Urubamba no tiene el dine­ro suficiente para financiar este contrato ya que solo cuenta con seis millones de soles, y su presu­puesto del 2025 no le alcanzaría sin embargo le dio el servicio de transporte a Torontoy por una oferta económica de 19 millones 440 mil soles. Sumado a ello, esta oferta en un inicio jamás tuvo el visto bueno de Sernanp ni Cul­tura. “Varias de las empresas que había mencionado Torontoy como parte de su organización no eran parte de y eso sería in­formación falsa”, refirió.

También se hizo hincapié en el tipo de buses que están operan­do desde la nueva empresa en la vía Hiram Bingham, porque en imágenes que ‘Tendencia Se­manal’ mostró en exclusiva, se ven buses viejos, que emiten una cantidad de humo impresionan­te, además que sus conductores no estarían preparados, ya que no pueden realizar maniobras simples como ingresar y salir de una curva en una sola marcha, teniendo que retroceder, y avan­zar luego, poniendo en peligro la vida de los pasajeros locales y turistas, además de causar tráfi­co en la zona.

Al respecto, el gobernador regio­nal del Cusco, Werner Salcedo, reconoció la gravedad del esce­nario y anunció que su gestión evalúa convocar a ProInversión para conducir un proceso de li­citación que defina la nueva con­cesión del transporte turístico hacia el santuario. Aseguró que la iniciativa contará con el res­paldo del presidente del Consejo de Ministros y de los ministerios competentes, con el objetivo de encontrar una solución definiti­va.

Respecto a las observaciones técnicas contra los vehículos de San Antonio de Torontoy —que presuntamente no cumplen es­tándares ambientales—, Salcedo recordó que la fiscalización co­rresponde a los ministerios com­petentes. Sin embargo, advirtió que existen “intereses sesgados y presiones que impiden una solu­ción dialogada”.

Para el gobernador, la solución pasa por una intervención mul­tisectorial y coordinada entre ministerios, el Gobierno central y las autoridades locales. Solo así —afirmó— se podrá garantizar un servicio transparente, com­petitivo y sostenible en beneficio del turismo y de la población cus­queña. Paralelamente, represen­tantes del gremio turístico aler­taron que las cancelaciones de reservas para el último trimestre de 2025 ya alcanzan el 17%, debi­do a la falta de licitaciones y a la ausencia de venta anticipada de boletos para Machu Picchu 2026.

Las pérdidas económicas supe­rarían los 90 millones de soles al cierre de 2025 y podrían esca­lar a 300 millones de dólares en 2026 ante la reducción del flujo de visitantes extranjeros. El sec­tor señala que el turismo solo ha recuperado el 80% de sus niveles previos a la pandemia, con medio millón de turistas menos y 17 mil empleos aún por reactivarse.

Finalmente, tanto el sector públi­co como el privado coinciden en que la crisis turística del Cusco no se resolverá sin una reforma profunda del modelo de gober­nanza de Machupicchu. La falta de decisión del Estado,

la fragmentación institucional y los intereses contrapuestos man­tienen en riesgo la sostenibilidad económica y reputacional del tu­rismo peruano.