Autoridad de Urubamba incluso viajó a Lima para discutir tema Hiram Bingham.
El mal manejo que se hizo por la concesión y operación de la millonaria ruta Hiram Bingham hacia Machupicchu, trae cola, y los estragos ya se sienten con protestas y paros en la maravilla mundial Machupicchu. Pero todo este panorama tiene un solo culpable: el alcalde de Urubamba y sus funcionarios, quienes no supieron llamar a concurso con el tiempo necesario, por el contrario, entre ‘gallos y media noche’ designaron a dedo a la empresa San Antonio de Torontoy para que reemplace a Consettur, sin sospechar que este medio iba a descubrir que dentro de esta nueva empresa uno de los socios era el hermano de un regidor de Urubamba, y amiguísimo del alcalde.
LAMENTABLE. La municipalidad de Urubamba, adjudicó el servicio de transporte en Hiram Bingham a la empresa San Antonio de Torontoy, y PeruRail confirmaba que trasladaría las unidades. Sobre el papel, todo encajaba: Estado, empresa ferroviaria y municipio actuando como engranajes de un mismo motor.
Sin embargo, la empresa San Antonio de Torontoy no estaría operando con flota propia. Según la relación de placas autorizadas por el Sernanp, parte de los buses que ingresarán a Machupicchu pertenecen a otras compañías, como la Empresa de Transportes Urubamba City S.R.L.. Con las unidades de placas: X5K-482 y X5L-084.
En el programa de investigación ‘Tendencia Semanal’, se mostró cómo Urubamba City aparece con un capital social cercano al millón de soles. En el acta de aumento de capital del 11 de setiembre de 2024, un nombre sobresale: Jesús Huamán Yupanqui, con un aporte de S/ 85 700, casi el 10 % del capital. Ese nombre, que en otros contextos pasaría desapercibido, aquí se convierte en clave. Porque Jesús es medio hermano del regidor Mariano Tapia Yupanqui, integrante del concejo municipal y miembro de la Comisión de Transporte, nada menos que el órgano que discute y fiscaliza el servicio de buses hacia Machu Picchu. El parentesco, antes mencionado como sospecha, quedó reconocido por el mismo Tapia, quien intentó restarle importancia pero no pudo negar el vínculo familiar directo.
REGISTRO RENIEC. El parentesco estaba documentado en registros y árboles familiares, pero faltaba la confirmación pública. Y fue el propio regidor quien la dio. En declaraciones recientes, Mariano Tapia reconoció que Jesús es su medio hermano. Un reconocimiento que despeja dudas, pero abre interrogantes más incómodos.
“Mi medio hermano es parte de esa empresa , no voy a decir que no , es la verdad. Ahora que ganó la pro San Antonio de Torontoy contrata empresas para completar la ruta, dentro de eso quien les habla o el señor alcalde no tenemos ninguna injerencia”, citó el regidor, luego habló muy suelto de huesos sobre el viaje que hizo a Lima para ver justamente el tema del transporte en Hiram Bingham, o sea habría viajado para velar por los intereses de la empresa de su hermano, y asegurar su ingreso a la ruta: “Me dicen que he viajado a Lima , sí señor he viajado junto con cuatro regidores los funcionarios el alcalde nos invitaron los de la PCM, para que nos den las autorizaciones, la ministra ha ordenado al ministro y le ha dicho haz de inmediato”, refirió.
Es así que Tapia aseguró, sin titubeos, que Torontoy ha subcontratado a Urubamba City. Pero, en el mismo discurso, admitió que viajó a Lima como regidor para gestionar el ingreso de la nueva flota, en la que, precisamente, figuran buses vinculados a sus familiares. Es decir, niega la relación contractual, pero reconoce la gestión política directa.
Un regidor cuya función es fiscalizar admite que movió influencias como legislador en Lima para viabilizar la operación de buses en la que aparece su familia. Y no se trata de cualquier regidor: es parte de la Comisión de Transporte, un espacio clave en la toma de decisiones sobre el servicio más polémico y rentable de Urubamba.
De esta manera queda demostrado que el conflicto de interés no es un invento, es un riesgo palpable. Por un lado, Tapia niega direccionamiento hacia la empresa de sus familiares. Por otro, la evidencia muestra que al menos dos buses autorizados por el Sernanp están a nombre de Urubamba City, empresa donde su hermano es socio. Y entre la negación y la realidad queda la pregunta: ¿puede un fiscalizador ser juez cuando su propia familia aparece como parte interesada?
La situación se agrava con el tono de sus respuestas públicas. En lugar de aclarar con documentos, el regidor eligió el camino de la confrontación. Llamó “pordioseritos” a quienes lo cuestionan, y advirtió que quienes sigan escarbando “lo van a encontrar”. Palabras que suenan más a amenaza que a transparencia, más a barricada política que a rendición de cuentas.



