RONAL VERA MANDA A SUS ‘MATONES’ AL VERSE ACORRALADO

Se le acaba el tiempo a nefasta gestión municipal que accionó mal con la vía Hiram Bingham.

Hay autoridades que responden con documentos. Otras con con­ferencias de prensa. Y hay quie­nes, cuando una cámara los bus­ca, simplemente desaparecen. Eso fue lo que ocurrió cuando llegamos hasta Urubamba para hacer una sola pregunta: ¿qué pasó con la cuestionada licitación de la ruta Hiram Bingham? Es­peramos más de una hora. Mien­tras tanto, el alcalde Ronald Vera nunca apareció para responder. En cambio, en los exteriores se produjo un ambiente tenso con personas vinculadas al mercado, las espontáneas plañideras de la gestión, mientras el reloj avanza­ba sin respuestas, varias de las comerciantes habían cambiado el bullicio de sus puestos por el sa­lón de sesiones. Durante más de cinco horas permanecieron allí y, poco a poco, fueron formando un cordón que, más que prote­ger un recinto, parecía levantar una muralla alrededor del alcal­de frente a un micro con muchas preguntas que buscaban una ex­plicación. Pero la verdadera his­toria no estaba en la puerta de la municipalidad, estaba escondida en decenas de páginas de docu­mentos, resoluciones, informes y una denuncia penal que hoy colo­ca al alcalde y a varios funciona­rios bajo el reflector de la Fiscalía. Porque ya no se trata únicamente de una polémica contratación. Ahora existe una denuncia que solicita investigar presuntos de­litos como falsedad ideológica, uso de instrumento público con contenido falso, negociación in­compatible y hasta presunta or­ganización criminal.

LAMENTABLE. La ruta Hiram Bingham no es cualquier servicio, es el acceso terrestre hacia uno de los destinos turísticos más impor­tantes del planeta: Machupicchu.

Cada decisión sobre esta opera­ción repercute directamente en miles de visitantes, operadores turísticos, trabajadores y en la imagen del país. Precisamente por eso, la Municipalidad Provincial de Urubamba tenía la responsa­bilidad de planificar con anticipa­ción el proceso para garantizar la continuidad del servicio. Sin embargo, ‘Tendencia Semanal’ ha documentado en diversos repor­tajes que eso no ocurrió, y ahora una denuncia presentada ante la Fiscalía, lo confirma. El documen­to sostiene que el vencimiento del esquema existente era conocido desde mucho antes, es decir, no habría sido un hecho inesperado, pese a ello, la gestión terminó re­curriendo a un procedimiento ex­cepcional alegando una situación de desabastecimiento, cuando, según la denuncia, esa situación pudo haberse evitado mediante una planificación oportuna. En términos simples: La municipali­dad sabía que el contrato termi­naba. Sabía que debía convocar una nueva licitación. Pero, según la denuncia, no lo hizo a tiempo y esa falta de previsión terminó abriendo la puerta a una contrata­ción extraordinaria. Así apareció Inversiones Sumaq Ayllu San An­tonio de Torontoy S.A. La empre­sa obtuvo la buena pro mediante un procedimiento no competitivo impulsado por la municipalidad de Urubamba. Sin embargo, poco después comenzaron las obser­vaciones. Documentos posterio­res mencionan cuestionamientos sobre la disponibilidad real de la flota ofrecida y comunicaciones de propietarios de unidades que habrían negado autorizaciones para su utilización. La situación llegó a tal punto que la propia mu­nicipalidad terminó declarando la nulidad del contrato por la causal vinculada a la presentación de información inexacta durante el procedimiento. En otras palabras, la misma gestión terminó dejan­do sin efecto una contratación que ella misma había impulsado. y todo eso fue documentado por nuestra unidad de investigacion, y ahora esta contenida en la denun­cia fiscal. La historia no termino ahí, después vino una nueva lici­tación, pero tampoco estuvo libre de cuestionamientos. La segunda licitación también fue cuestionada porque el alcalde incorporó a un ‘experto independiente’ con voz y voto dentro del Comité Especial, pese a que la norma establece que esta debe estar integrado solo por funcionarios públicos. Por ello, la propia municipalidad anuló la conformación del comité y ordenó retrotraer el proceso para empe­zar nuevamente desde esa etapa.

¿ORGANIZACIÓN CRIMINAL? La denuncia no se dirige única­mente contra el alcalde. Tam­bién comprende a integrantes del Comité Especial y otros fun­cionarios. El petitorio solicita el inicio de investigación preli­minar por presuntos delitos de falsedad ideológica, uso de ins­trumento público con contenido falso, negociación incompatible y presunta organización crimi­nal, además de otros ilícitos que pudieran determinarse durante la investigación. Será la Fisca­lía la encargada de establecer si existen o no responsabilidades penales. Pero el solo hecho de que una autoridad en funciones enfrente una denuncia de esta naturaleza convierte el caso en un asunto de evidente interés pú­blico. Por eso fuimos a buscar al alcalde, no para condenarlo, no para adelantar un juicio, fuimos para escuchar su versión. Para preguntarle por qué una contra­tación terminó anulada, para pre­guntarle por qué hoy existe una denuncia penal que lo involucra, para preguntarle qué responde frente a las graves imputaciones formuladas en su contra, pero las respuestas nunca llegaron, espe­ramos durante más de una hora, las cámaras permanecieron lis­tas, el micrófono también, sin em­bargo, el alcalde evitó dar decla­raciones y huyo de las nuestras camaras, y mientras eso ocurría, el equipo periodístico tuvo que afrontar momentos de tensión con personas en los exteriores que increparon nuestra presen­cia e intentaron obstaculizar la cobertura. ¿Por qué una ruta es­tratégica para el turismo terminó envuelta en tantas controver­sias? ¿Por qué una contratación impulsada por la propia gestión terminó siendo anulada por la misma municipalidad? ¿Por qué, cuando las preguntas tocaron la puerta del municipio, el alcalde eligió el silencio, el portazo y el escudo humano de un grupo de personas que salió a confrontar a la prensa en lugar de ofrecer respuestas? Las investigaciones recién comienzan. Ronald Vera en poco tiempo dejará de tener espontáneos protectores, y qui­zás ahí recién decida responder ante un juzgado, por ahora, la Fiscalía tendrá la última palabra. Pero mientras eso ocurre, la his­toria deja una imagen difícil de ig­norar: una de las rutas turísticas más importantes del Perú atrapa­da entre decisiones cuestionadas, documentos bajo escrutinio y una denuncia que solicita investi­gar incluso la presunta existencia de una organización criminal.