PROFUNDA DECEPCIÓN EN CUSCO TRAS EL MENSAJE PRESIDENCIAL

Nulo apoyo a Fuerza Popular en elecciones se ve reflejado en comportamiento de la presidenta.

La reciente toma de posesión de Keiko Fujimori como presidenta de Perú ha dejado un sabor amar­go entre los cusqueños, quienes aguardaban con algún tipo de esperanza escuchar compromi­sos sobre proyectos de infraes­tructura clave para la región. Sin embargo, el mensaje presidencial habló de obras y proyectos en va­rias regionales del país, pero pasó por alto menciones específicas a Cusco, lo que ha generado una ola de descontento y preocupa­ción sobre el futuro desarrollo de la región.

NINGUNA INICIATIVA. Cusco, el bastión cultural y turístico de Perú, ha estado esperando la re­activación de varias iniciativas de infraestructura que prometen impulsar significativamente su economía. Entre estas, destacan:

el Aeropuerto Internacional de Chinchero, visto como esencial para mejorar la conectividad de la región y aliviar el congestio­nado Aeropuerto Internacional Alejandro Velasco Astete. Sn em­bargo de éste terminal aéreo no se dijo nada en el mensaje, ni so­bre su destrabe o los 65 millones de dólares que se requieren para continuar las obras.

Keiko Fujimori tampoco men­cionó algo sobre el tan anhelado gas de Camisea para Cusco, un recurso natural crítico cuya dis­tribución y uso local han sido te­mas de interés constante y cuya ejecución se vio embarrada por actos de corrupción con empre­sas extranjeras, que llevaron a este proyecto al fracaso y a todo Cusco sin disfrutar de su gas.

El denominado Tren de Cerca­nías, propuesto para mejorar el transporte entre las comunida­des locales y fomentar el turismo entre Cusco y el Valle Sagrado de Los Incas, tampoco fue mencio­nado.

Estos proyectos no solo son vita­les para el crecimiento económi­co, sino también para mejorar la calidad de vida de los cusqueños. Su omisión en el discurso presi­dencial fue un golpe inesperado, dejando a la región en una encru­cijada sobre cómo avanzar sin el respaldo explícito del Gobierno.

DISCURSO Y OMISIÓN. El dis­curso inaugural de Fujimori abarcó diversas promesas de de­sarrollo para múltiples regiones del país. Sin embargo, la ausencia de menciones a Cusco y sus pro­yectos prioritarios fue evidente. Esta omisión ha sido interpretada por muchos como una señal de desinterés hacia las necesidades de la región, que históricamente ha sido un motor de la economía nacional debido a su atractivo tu­rístico y cultural.

La decepción se ha manifestado tanto en las calles como en las re­des sociales. Líderes de opinión, autoridades locales y ciudadanos comunes han expresado su frus­tración a través de diversos me­dios. Muchos esperaban que el nuevo gobierno diera un paso al frente y asumiera compromisos concretos con la región.

Las autoridades locales han ma­nifestado su intención de con­tinuar presionando al Gobier­no para que se prioricen estos proyectos. Se espera que en los próximos días se lleven a cabo re­uniones y mesas de diálogo para abordar estas preocupaciones, destacando la urgencia de un plan de acción que incluya un en­foque integral para el desarrollo de Cusco.

LA INCLUSIÓN QUE NO LLEGA. El sentimiento en Cusco es claro: se necesita más que palabras. La población espera que el nuevo gobierno reconozca la importan­cia de la región y actúe en con­secuencia. La reactivación de los proyectos mencionados no solo beneficiaría a Cusco, sino que también tendría un impacto po­sitivo en la economía nacional. Además, se subraya la necesi­dad de una mayor participación ciudadana en las decisiones que afectan el futuro de la región.

En conclusión, la omisión de Cus­co en el mensaje presidencial de Keiko Fujimori ha dejado una profunda decepción en sus habi­tantes, quienes ahora buscan un compromiso real y tangible por parte del gobierno para asegu­rar el desarrollo y bienestar de la región. La esperanza es que este llamado a la inclusión sea escu­chado y traducido en acciones concretas que respalden el pro­greso de Cusco y de todo el país.