Además del costo del pasaje urbano, también elevó precio de productos.
Cusco volvió a quedar en el centro de una crisis que combina factores internos y externos. La rotura del gasoducto de Transportadora de Gas del Perú (TGP) en Megantoni – La Convención, desató un desabastecimiento de gas natural que golpeó a la costa peruana durante casi dos semanas. A esto se sumó el alza internacional del petróleo por el conflicto en Medio Oriente, que encareció el diésel, principal combustible del transporte en la región. Aunque las cifras oficiales ubican la inflación mensual de Cusco en 1.13 %, por debajo de Lima, la realidad en las calles muestra otra cara.
COSTOS. La menor inflación registrada no responde a una mejora en la economía local, sino a una estructura energética distinta. Cusco no depende del gas natural vehicular, sino del diésel, lo que amortiguó el impacto inmediato del corte de gas, pero dejó expuesta a la región a los altos costos del combustible. El incremento del diésel, que superó el 30 % en marzo, elevó los costos de transporte de carga hacia provincias y comunidades altoandinas, donde el precio final de los productos se encarece. El pasaje urbano subió a S/ 1.20, mientras que el diésel se comercializa entre S/ 24 y S/ 26 por galón, ubicándose entre los más caros del país. Esta situación impacta en el abastecimiento de mercados y en la economía, sobre todo en zonas adonde no existen alternativas más económicas. El traslado de alimentos depende del transporte terrestre, lo que amplifica el impacto del alza.



