JOSÉ MARÍA BALCÁZAR ES EL NUEVO PRESIDENTE DEL PERÚ

Antes fue expectorado del Poder Judicial por no cumplir con los estándares para ser juez.

José María Balcázar es el nuevo peruano que se cruza la banda presidencial. Así lo determinó el Congreso, en la noche de este miércoles, en un pleno extraordi­nario tras la moción de censura de José Jerí por sus sospechosos vínculos con empresarios chi­nos y un grupo de mujeres que habrían sido favorecidas con contrataciones con el Estado. Un nuevo jefe de Estado que no es elegido por el voto popular, sino por el voto parlamentario. José María Balcázar, de 83 años, de la agrupación política izquierdista Perú Libre, obtuvo el respaldo de la mayoría de la Cámara para ser el nuevo presidente. Gobernará por los próximos cinco meses hasta que deba entregar el man­do el 28 julio a un nuevo manda­tario –esta vez sí— elegido en las urnas el próximo 12 de abril.

LAMENTABLE. Balcázar, de 83 años, es un abogado cajamar­quino y exmagistrado del Poder Judicial, cuya trayectoria no ha estado exenta de polémicas. Ha mostrado abiertamente su de­fensa del matrimonio infantil. In­cluso afirmó que las “relaciones sexuales tempranas ayudan al futuro psicológico de la mujer”, declaraciones que generaron el repudio y la condena del Ministe­rio de la Mujer y de la ciudadanía en su conjunto.

La debilidad institucional del Perú puede explicarse de una manera sencilla: ni siquiera existe con­senso sobre cuántos presidentes ha tenido el país en la última dé­cada. La mayoría inicia la cuenta desde el economista Pedro Pablo Kuczynski, el primer mandata­rio que no cumplió su mandato. Otros incluyen al militar retirado Ollanta Humala, porque gobernó hasta la mitad del 2016, pero él sí terminó su periodo. Lo cierto es que si se considera desde que se desató la crisis, bajo una medi­ción más estricta, José María Bal­cázar es el octavo.

Sea como fuere, los científicos sociales tienen una cuenta pen­diente: todavía no han bautizado a este periodo de arenas movedi­zas, donde el Perú tuvo un man­datario (Manuel Merino) que duró cinco días, allá por noviembre del 2020. Y un par que no superó el año. Tampoco hay unanimidad en cómo llamar al nuevo inquilino de Palacio. Perú se ha convertido en un país de presidentes encar­gados o presidentes de transi­ción. Transiciones interrumpidas como en el caso de José Jerí, quien no fue capaz de completar los nueve meses que tenía por delan­te cuando fue nombrado susti­tuto de Dina Boluarte, destituida como él por el Congreso el pasa­do mes de octubre.

Hubo quienes esperaban la pre­sencia de Jerí en el pleno de este miércoles. Al ser aprobada su moción de censura y expulsado de Palacio, el expresidente recu­peró su escaño, pues no perdió su condición de congresista. Su reincorporación lo habilitaba para participar con voz y voto en la sesión para elegir a su sucesor. Pero su primer ministro hasta su caída, Ernesto Álvarez, acabó con las dudas sobre cualquier apari­ción, pronunciamiento o despe­dida de Jerí: “En la política, como en el amor y la guerra, no hay que dar pena”. Acto seguido, le dio un último consejo al exgobernante: “Que nunca más en su vida vuel­va a usar una capucha”, dijo en alusión a la vestimenta que usó en las reuniones clandestinas con empresarios chinos que le han costado el cargo.