INVASIÓN Y CAOS EN MACHUPICCHU GRACIAS AL ALCALDE RONALD VERA

Desorden inició tras la presuntamente amañada entrega de la vía Hiram Bingham.

El mal manejo de la ruta Hiram Bingham, las presuntas irregula­ridades en la concesión de ‘emer­gencia’ de esta vía a una empresa que hace agua por todos lados como ‘Torontoy’, ahora no solo afectan la operación y tránsito a través de esta ruta, sino ha sobre­pasado todo límite, ocasionando incluso invasiones de terrenos, anarquía y afectación a zonas protegidas en la maravilla mun­dial peruana, y todo tiene un solo responsable, un solo nombre: Ro­nald Vera, alcalde de la municipa­lidad de Urubamba.

VERGONZOSO. Sucede que, to­dos los ‘asociados’ a la empresa Torontoy, que en estos momento opera de manera ilegal la ruta Hi­ram Bingham, no contentos con hacerse de ese contrato presun­tamente amañado y firmado en­tre gallos y media noche, a fines de febrero fueron denunciados por invadir una faja marginal de la carretera que operan, debido a que su empresa está tan mal posicionada que no tiene sala de máquinas, maestranza, ni luga­res de estacionamiento, teniendo que invadir propiedad del Estado para estos propósitos, como fue expuesto en el programa de in­vestigación periodística ‘Tenden­cia Semanal’ del QT Tv.

Pero lo peor estaría por venir, frente a la inacción de las auto­ridades distritales y provinciales, estos invasores, en número de 200, la mayoría ligados a Toron­toy, ahora invadieron la otra mar­gen de la citada carretera, men­cionando que ‘necesitan’ vivienda y un espacio para desarrollarse, cuando la verdad sería que úni­camente buscan apropiarse de bienes ajenos y construir ahí un mercado al estilo mercachifle, en medio de un clima de tensión entre la Policía, el Ministerio Pú­blico, las autoridades, y los inva­sores. Todo esto frente a miles de turistas que todos los días hacen su paso por el lugar, y que no en­tienden cómo un montón de ca­ramancheles, carpas y cercos de plástico informales, pueden esta­blecerse sin ninguna objeción o problema, en un sitio protegido, vía a una de las nuevas siete ma­ravillas del mundo moderno.

INVESTIGAN. Estas dos invasio­nes, una en febrero y la otra en marzo, ya son investigadas por el Ministerio Público, a través de la Fiscalía Provincial de Machupic­chu, como confirmó el presidente de la Junta de Fiscales Superio­res del Distrito Fiscal de Cusco, José Mayorga.”En Machu Picchu se han producido hasta dos he­chos que vienen siendo investi­gados por la Fiscalía Provincial. El primer caso se remonta al 27 de febrero y está relacionado con la utilización de un terreno ubi­cado en la margen izquierda de la carretera Hiram Bingham, el cual estaría siendo empleado por buses de una empresa de trans­porte de pasajeros. Esta situación ha sido ya materia de una inves­tigación fiscal que está en curso. El segundo hecho ocurrió el vier­nes 13 del presente mes, cuando aproximadamente 200 personas habrían ocupado un espacio y habrían hecho una suerte de cer­ca con arpillera”, detalló.

Luego mencionó que de todas estas personas ya hay siete iden­tificadas, quienes tendrán que comparecer ante la ley por la in­vasión. ““Tenemos también la re­ferencia de que no son personas extrañas, son personas que ya residen en Machupicchu y que han alegado la necesidad de tener un espacio. Ello debe ser canali­zado por la autoridad municipal respectiva, que no ha brindado ningún tipo de autorización para esta ocupación. Se trata de un in­mueble de propiedad del Estado y además hay una multiplicidad de personas. Lo que se estima es que la autoridad municipal tenga que ejercer sus atribuciones para la recuperación más pronta de su terreno”, acotó.

UN ALCALDE DENUNCIADO. A propósito de la presuntamen­te amañada concesión de la ruta Hiram Bingham, y toda la impli­cancia que esto tuvo en Machu­picchu, el alcalde de Urubamba, Ronal Vera, recibió un último pedido de suspensión en su car­go. El urubambino Guillermo Ro­dríguez, el pasado 13 de marzo, justo cuando se llevaba a cabo la segunda invasión en Machupic­chu, solicitó formalmente al con­cejo que evalúe la salida temporal del burgomaestre por presuntas irregularidades en la contrata­ción de la empresa Consorcio Torontoy, un hecho que, según el documento presentado, no habría sido producto de una emergencia real sino de una lamentable falta de planificación.

Como si fuera poco, informes téc­nicos y advertencias del sector habrían alertado inconsistencias en el proceso, pero aun así se siguió adelante. Hoy, la presión crece y el concejo municipal tiene la última palabra en un caso que podría marcar un antes y un des­pués en la política local.