El lamentable caso del descuartizamiento de Rudhy Benavides llama a la reflexión.
El caso ocurrido en Cusco revela no solo un acto de brutalidad, sino también la necesidad de abordar la salud mental como prioridad. Tras el hallazgo del cuerpo desmembrado de Rudhy Benavides en una vivienda de la prolongación Ejército, el hecho ha generado gran conmoción entre los vecinos y los familiares de la víctima, lo que ha develado varios enfoques como la salud mental, la inseguridad, etc. El caso ha presentado un nivel muy alto de violencia, puesto que el acto de descuartizamiento no solo significa la muerte de una persona, sino que conlleva a una manipulación post mortem. A ello se suma que el cuerpo de Rudhy fue encontrado en ollas en estado de cocción.
PENOSO. Este tipo de actos no necesariamente implica que los agresores tengan trastornos mentales graves, pero sí puede estar relacionado con una desconexión, pérdida de control emocional, falta de empatía por la vida humana o la frialdad con la que se actuó, podrían indicarnos que los agresores encajan en un perfil psicopático. Pero no se sabe a ciencia cierta las causas detrás de este tipo de actos, ya que pueden estar relacionados a distintos factores psicológicos, o puede surgir por una reacción impulsiva que se salió de las manos y que recurre al desmembramiento como recurso desesperado para ocultar el crimen. Un elemento que añade complejidad al caso es que se encontró el cuerpo en estado de cocción, este detalle clave puede interpretarse como un dominio total que el agresor ejerce sobre el cuerpo, que podría corresponder a un perfil de narcisismo maligno, también podría tratarse de un trastorno de personalidad antisocial, ya que de acuerdo a la carpeta fiscal del caso existiría una carencia de remordimiento y conciencia delictiva.
A pesar de su juventud, los antecedentes de los presuntos agresores indicarían la falta de adaptación a las normas sociales y una escalada criminal ya que cuando Gabriel Condori era menor fue detenido por hurto y robo; ya adulto fue acusado de acoso sexual contra una joven de 22 años. Mientras Oscar Tinco fue denunciado en 2018 por violación sexual contra dos menores de 13 y 15 años. La reincidencia de estos delitos graves, señalan rasgos psicopáticos marcados.
PERFIL PSICOPÁTICO. Estos antecedentes, según indicó el psicólogo y psicoterapeuta Humberto Briceño, podrían ser marcas de una violencia que fue acumulándose en silencio hasta encontrar su forma más perversa. Este tipo de hechos a parte de impactar por el nivel de violencia, genera un miedo en la población, ya que esto pudo ocurrir en cualquier otra parte y nadie se pudo dar cuenta a tiempo, lo que intensifica el temor en la sociedad y nos hace reflexionar sobre que no somos ajenos a lo que ocurre a nuestro alrededor. La conmoción que ha generado el hallazgo de Rudhy Benavides, guarda similitud a lo ocurrido en el 2023 en Cusco, el denominado ‘Descuartizador del chifa Kapón’, Diego La Torre, quien fue sentenciado a 28 años y de prisión por el delito de homicidio calificado con alevosía, tras ser hallado como responsable del asesinato y descuartizamiento de un joven de 17 años. Muchos psicólogos argumentan que no somos ‘buenos’ solo por ser inofensivos. La verdadera virtud radica en reconocer que tenemos el potencial de causar daño, pero elegir conscientemente no hacerlo es la parte que nos hace más humanos. Ya que bajo condiciones extremas y sin una salud mental sólida, cualquier ser humano podría cruzar líneas peligrosas que afecten su propia vida y de toda la sociedad.
Si bien estos dos casos se dan en contextos diferentes, reabren la preocupación por la presencia de estos crímenes, y nos lleva a reflexionar sobre cuán importante llega a ser la salud mental en nuestra sociedad, comenzando principalmente en el núcleo familiar.



