La invitación oficial del Gobierno Regional Cusco prometía cerrar el tema del arbitraje.
La invitación oficial del Gobierno Regional del Cusco fue clara: la suscripción del texto final acordado de la transacción extrajudicial con Perú Belmond Hotels S.A. debía poner fin al proceso arbitral y a la medida cautelar sobre el Hotel Sanctuary Lodge. La cita estaba programada para ayer martes veintisiete de enero a las once de la mañana, con transmisión en vivo y presencia de la prensa. Pero el acto que prometía cerrar un conflicto abrió otro: Belmond no llegó, y el gobernador regional Werner Salcedo tampoco apareció en el auditorio.
POSICIÓN. La invitación de prensa quedo en manos del procurador y de los asesores legales del Gore, mientras, desde fuera, la empresa marcaba su posición por la carta de Perú Belmond Hotels S.A. ingresó por mesa de partes del Gore Cusco el 26 de enero de 2026, dirigida al gobernador regional Werner Salcedo y al gerente regional de Administración, Pio Ronald Baca, en respuesta a la convocatoria para firmar la transacción extrajudicial. Y por voz de su asesor legal, Fausto Salinas. “La propuesta enviada por el Gore Cusco el 19 de diciembre no refleja las propuestas, entendimientos ni los términos conversados en reiteradas reuniones sostenidas entre vuestra entidad y nuestra empresa, en mayo, agosto y octubre de dos mil veinticinco, en el marco de buena fe y voluntad de alcanzar soluciones consensuadas”, afirmó en comunicación con este medio, fijando el punto de partida del relato empresarial.
Salinas fue más allá y puso el foco en lo que, según Belmond, es el verdadero eje del conflicto. “Los abogados y el procurador del Gore han mencionado claramente hoy cuál es el punto de controversia: la forma y el mecanismo para convocar a una licitación internacional. Nosotros sostenemos que el mecanismo más adecuado es el de Proinversión como ya estaba establecido. Ellos, por su parte, alegan que el mecanismo adecuado es el de la ley de bienes nacionales”, sostuvo.
En la lógica de la empresa, la discusión no es menor ni técnica, sino estructural. “Proinversión es una entidad especializada del Estado peruano para las licitaciones más relevantes del país. Machu Picchu no merece menos”, remarcó el asesor legal, al justificar por qué Belmond se negó a firmar una transacción que, a su juicio, cerraría el conflicto sin asegurar las reglas bajo las cuales se decidirá quién administrará el hotel más emblemático del circuito turístico nacional.
RESPUESTA. Desde la mesa regional, la respuesta fue distinta. Los asesores legales defendieron que la potestad para convocar recae en el propio Gobierno Regional Ley N.° 29151, Ley General del Sistema Nacional de Bienes del Estado, como el marco legal que, según sus abogados, les otorga la competencia para convocar la futura licitación del Sanctuary Lodge sin recurrir a Proinversión. También argumentaron que ese camino extendería los plazos por más de un año, mientras que el esquema regional permitiría un proceso más corto.
Belmond, sin embargo, insiste en que no se ha retirado de la negociación, sino que ha bloqueado la firma por un “pequeño gran detalle” que considera esencial. En la carta ingresada por mesa de partes el veintiséis de enero, la empresa reafirma su disposición a seguir dialogando, pero condiciona cualquier acuerdo a un procedimiento que, en sus palabras, garantice altos estándares, seguridad jurídica y transparencia en un activo que define la imagen internacional del país.
El trasfondo legal corre en paralelo. El proceso arbitral en la Cámara de Comercio de Lima ya tuvo audiencia y el tribunal tiene un plazo de treinta días para emitir laudo, con fecha límite alrededor del ocho de abril de dos mil veintiséis. Mientras tanto, sigue vigente la medida cautelar de no innovar que permite a Belmond continuar operando el hotel y prohíbe al Gobierno Regional realizar acciones administrativas que interrumpan esa operación.
La jornada que debía ser la foto del cierre dejó, en cambio, una imagen de ausencias y posiciones enfrentadas. La invitación del Gore hablaba de un acuerdo listo para firmarse; la empresa respondió que ese texto no representa lo conversado; y el gobernador, llamado a liderar el acto político, no estuvo presente. Entre la mesa vacía y el tribunal que decidirá en abril, el futuro del Sanctuary Lodge se juega en una pregunta que Belmond ha puesto en primer plano: ¿el control del hotel más simbólico del Perú se definirá bajo un marco regional de bienes nacionales o en una licitación internacional estructurada por Proinversión?



