Jame Lea Anne estuvo inubicable y su hija alertó su desaparición.
La tranquilidad de las alturas de Huchuy Qosqo se quebró el último domingo 21 de diciembre, cuando Jame Lea Anne Summers, ciudadana canadiense de 47 años, fue vista por última vez en el sitio arqueológico ubicado en el distrito de Lamay, provincia de Calca. Desde entonces, su ausencia encendió la alerta entre familiares y autoridades, iniciando una búsqueda contrarreloj en una de las zonas más agrestes del Valle Sagrado. Summers residía desde hacía un tiempo en Yanahuara, en la provincia de Urubamba. Ese domingo mantuvo comunicación por WhatsApp con su hija Zoey Logman, de 21 años, también canadiense. Ambas habían coordinado encontrarse al día siguiente, lunes 22 de diciembre, en el aeropuerto Alejandro Velasco Astete, pero la madre nunca llegó. Al perder contacto y constatar que el celular de su madre estaba apagado, la joven denunció su desaparición ante la División de Investigación Criminal Cusco, en el Área de Personas Desaparecidas. La Policía activó los protocolos correspondientes y difundió la alerta con las características físicas de la extranjera, mientras se ampliaba el radio de búsqueda. Debido a las condiciones geográficas del lugar donde fue vista por última vez, el caso también fue comunicado a la Policía de Alta Montaña, unidad especializada que desplegó equipos con sistemas de geolocalización y otros instrumentos técnicos para rastrear la zona cercana a Huch’uy Qosqo, un espacio de difícil acceso y rutas empinadas. Cuatro días después de su desaparición, agentes de la Unidad de Emergencia de la Policía Nacional hallaron el cuerpo de Jame Lea Anne Summers en las inmediaciones del complejo arqueológico. El hallazgo fue confirmado por fuentes policiales.



