Dirigentes que lo cuestionaron, ahora afirman que funcionarios de planta hicieron un ‘complot’.
La renuncia irrevocable de Handersson Casafranca al cargo de director de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, ha tomado al sector por sorpresa. El abogado dirigió una carta al ministro de Cultura, Alfredo Luna, donde, además de expresar su renuncia, muestra también una preocupación por el desinterés de esta cartera con la región. “El escaso interés mostrado hacia la región que concentra el principal patrimonio cultural del Perú, debilita la presencia y eficacia institucional en un territorio que requiere atención constante, decisiones técnicas coordinadas y visión de futuro”, cita la carta. Además, advierte que, pese a la insistencia por pactar una reunión con Luna, simplemente no hubo respuesta, ni hubo facilitación del viceministerio para solucionar el problema de las reservas de Camino Inca.
COMPLOT. Pero las dificultades no vendrían solo desde el ministerio sino incluso desde la propia entidad cusqueña. Daniel Estombelo, dirigente de los trabajadores afirmó que funcionarios de planta han mostrado ‘oposición’ a las acciones implementadas por Casafranca, especialmente a la reorganización. “Es un complot”, dijo Estombelo. “Cada vez que los funcionarios eran rotados, porque estaban años en esas funciones, pedían permisos, licencias y hasta vacaciones para impedir los cambios que requiere la institución por dentro”, agregó. Cabe recordar que los dirigentes, inicialmente se opusieron a la designación de Casafranca. “Lo cuestionamos por la profesión, pero ha demostrado que tenía preparación en temas de cultura y patrimonio, pero sobre todo las ganas de querer mejorar la institución, solo que algunos grupos dentro de las diferentes áreas, no se lo permitieron”.



