DESAPARECE TURISTA BRITÁNICA, HANNAH ALMOND, EN CUSCO

Un allegado llegó para rescatarla pero no la puede ubicar hasta ahora.

Desde hace varios días, el nombre de Hannah Almond, circula en­tre cusqueños y autoridades na­cionales. Nadie sabe con certeza dónde se encuentra actualmente. La última vez que fue vista, según sus allegados, caminaba cerca del mercado San Pedro. La ciudadana británica de 31 años, en situación de aparente indigencia, llevaba semanas viviendo bajo el puente Belén, en la avenida Ejército, don­de algunos vecinos y vendedores ambulantes comenzaron a reco­nocerla. Tras ser desalojada de la zona, su rastro se perdió.

A SU RESCATE. Piero Villanue­va, un joven que conoció a Han­nah en la capital peruana antes de que viajara a Cusco, el hombre llegó a la ciudad por solicitud de los amigos y familiares de la tu­rista.

“La conocí en Lima, y bueno, por encargo tanto de sus familiares como de mis amigos, decidí venir a Cusco para poder encontrarla y ayudarla”, explicó Villanueva.

La preocupación creció luego de que se difundieran imágenes de la joven durmiendo en la calle y de su abrupto cambio de comporta­miento, lo cual sorprendió incluso a quienes compartieron momen­tos con ella semanas atrás.

El entorno más cercano a la turis­ta afirma que la joven británica llegó al Perú en marzo, después de haber visitado otros países de Sudamérica. En Lima, comentó que su intención era continuar hacia la selva, pero su viaje cam­bió de rumbo.

“Ella me comentó que estaba via­jando, que su misión era ir a la sel­va”, dijo Piero. Desde entonces, su historia tomó un giro inesperado y preocupante.

La presencia de Hannah en Cus­co se hizo visible por su situación en las calles. Dormía bajo el puen­te Belén, sin documentos ni re­cursos. Según la Cancillería de su país, fue víctima de robo, lo que la dejó sin identificación, dinero ni posibilidad de comunicarse. Los comerciantes de la zona donde permanecía la desalojaron. Des­de ese momento, su paradero es incierto.

La mujer de 32 años fue diagnosti­cada con esquizofrenia, enferme­dad que no estaría siendo tratada. “Ella necesita su medicación. Lo que está pasando ahora es muy delicado”, indicó su amigo.

Algunos ciudadanos hablaron de actitudes agresivas y hubo rumo­res sobre un posible consumo de sustancias. Sin embargo, Piero desmiente esas afirmaciones. “No es que ella tenga problemas con adicciones, no es una mala perso­na. Yo compartí tiempo con ella y se portó como una persona nor­mal. Lo que pasa es que no está tomando su medicación”.