Mala gestión del Ministerio de Cultura en temas de preservación.
En los últimos días, la atención pública se centró en la modalidad de transporte y problemas por la administración de la ciudadela inca de Machupicchu, sin embargo, existen otros temas prioritarios como la situación de conservación del monumento emblemático del país. Como se recuerda en el 2019, se limitó el acceso al Intihuatana por tratarse de un espacio frágil, incapaz de recibir a los miles de visitantes que ingresaban a diario.
DAÑOS. El monitoreo evidenció un desgaste acelerado de las escalinatas y advirtieron que el lugar no podía seguir soportando la carga. Con base en informes técnicos, el Ministerio de Cultura adoptó la restricción. Sin embargo, a fines de 2022, en lugar de cerrar definitivamente el espacio, se instaló una pesada escalera de madera sobre los andenes, sin estudios técnicos ni evaluación de impactos. La presión aumentó cuando, en algún momento del año 2023, se dispuso que los visitantes circularan por ese punto.
Los problemas se hicieron visibles, a inicios del presente año, cuando se retiró la escalera y se volvió a cerrar el acceso al Intihuatana. Para contener los daños, se recurrió a apuntalamientos provisionales en la base, soluciones precarias que no ofrecen garantías estructurales y que han expuesto a Machupicchu a un serio riesgo.
Cabe precisar que esta situación ha sido advertida por los turisticas quienes cuestionan la preservación de la antigua ciudadela inca.



