A 20 años del informe de la CVR casos siguen incompletos.
A casi 20 años de la presentación del informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) sobre la violencia armada, vivida en Perú entre 1980 y 2000, por la presencia de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario TÚpac Amaru, los deudos de las víctimas mortales de aquel conflicto no hallan justicia. Se estima que cinco mil cusqueños perecieron por esta causal.
PENOSO. Una de las víctimas fue Toribio Lazo, extrabajador de la municipalidad de Pichigua, que murió tras el ataque de un grupo subversivo a la comuna en 1996. Guillermo Lazo, hijo de la víctima y vicepresidente de la Asociación Regional de Afectados por la Violencia del Cusco, refiere que su caso no es el único que se encuentra pendiente. Los restos de por lo menos 300 víctimas, naturales de La Convención, Chumbivilcas, Canchis y otros no han sido encontrados, y en otros casos aunque fueron hallados, nunca fueron devueltos a los familiares.
“Hasta ahora estamos pidiendo justicia. Somos varios los afectados. Hay leyes que no se están cumpliendo. Están escritas nada más, hasta ahora nada se ha hecho. (…) Los restos de la matanza de Incahuasi desde el 2008 no se han entregado, los familiares ya se han muerto, son 12 restos que no se entregan”, refirió. Lazo Bustamante, explicó que las fuerzas de la Policía Nacional del Perú no fueron ajenas a la matanza de decenas de personas de forma arbitraria. Uno de estos casos, se registró en el distrito de Incahuasi en La Convención, donde una comunidad entera desapareció, pues fue tildada de apoyar a los subversivos. Estos restos no han sido entregados a la fecha a los deudos.



