El centro de la ciudad quedaría destruido. Habría huaycos y embalses
El Cusco se ubica en una zona sísmicamente activa, lo que aumenta considerablemente la vulnerabilidad ante la ocurrencia de un movimiento telúrico. Para el docente de la Facultad de Ingeniería Geológica de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco (Unsaac), Jorge Cuenca, de ocurrir un sismo este tendría una magnitud superior a los 7 grados, ello por la experiencia del terremoto de 7.7 de 1950. El especialista sostiene que el panorama sería desolador, el centro histórico de la ciudad, las laderas y vertientes donde hay edificios colapsarían, generando cuantiosos daños materiales y personales.
Un movimiento sísmico de esa magnitud también podría desencadenar que, los nevados Chicón o Ausangante se desprendan, generando un huayco de grandes dimensiones, muy parecido a lo ocurrido en Ahobamba, en La Convención. Las vías de comunicación quedarían bloqueadas, quedándonos aislados, de la llegada de ayuda humanitaria, así como del abastecimiento regular de productos.
El acceso al agua potable también representaría un problema, debido a que, el sistema de captación de Piuray se vería afectado, restringiéndose el servicio en tan solo horas. Las torres de alta tensión se verían comprometidas, generando un corte de la electricidad en todo el Cusco.
“Frente a eso tenemos que pensar que ocurriría si un sismo ocurre en un lugar donde yo estoy, en mi trabajo, en un cine, en un estadio. Tenemos que tener una cultura de prevención”, expresó.



